Posted by: pascalelkhoury | November 8, 2008

Literatura árabe

abecedario

Literatura árabe, literatura de los pueblos de lengua árabe y uno de los principales vehículos de la civilización islámica. Originaria de los moradores de Arabia, con el tiempo abarcaría un vasto territorio desde España hasta China.

Para los antiguos árabes, el lenguaje era el principal vehículo del arte, y tanto la poesía como la prosa estaban destinadas a ser oídas. Todavía hoy, la poesía y la oratoria despiertan pasión y entusiasmo entre los árabes.

Época Medieval

El ejemplo más destacado de la literatura árabe es el Corán, libro que, según los musulmanes, Dios reveló en el desierto de Arabia a su profeta, Mahoma, en el siglo VII. Representa el libro sagrado del islamismo, del mismo modo que la Torá lo es entre los judíos o los Evangelios entre los cristianos. Su estilo literario, considerado inimitable por los musulmanes, se deriva del de los adivinadores árabes preislámicos cuya expresión adoptaba la forma de frases breves con ritmo y rima, pero sin metro. En sus primeras suras, o capítulos, el Corán expresa conceptos religiosos en un lenguaje que concilia el fervor con una gran belleza literaria.

Aunque es el más importante, el Corán no constituye el único ejemplo de la creatividad literaria árabe. Se conservan centenares de odas y poemas compuestos un siglo antes de la época del profeta, algunos de ellos traducidos al español. Esta poesía habla de la vida de los beduinos, sus amores, viajes a través del desierto, luchas, rivalidades, ambiciones y odios. Los poetas elogian a sus tribus, sus jeques y, a menudo, a sí mismos. Vituperan amargamente a sus enemigos, retándolos a defenderse con la espada o a través de la agudeza de la sátira. Entre los más destacados se encuentran al-Asha, Amr ibn-Kultum y Imru-al-Qays. Las mejores odas de estos dos últimos están incluidas entre los siete poemas escogidos llamados los Muallaqat (‘Suspendidos’, poemas escritos para ser dichos en el interior de la gran mezquita de la Meca). Otras famosas recopilaciones de la poesía preislámica son el Hamasa de AbuTammam, el Mufaddaliyat, llamado así por su recopilador, al-Mufaddal, y el Kitab al-Agani.

En el ambiente cortesano de La Meca, tras la muerte de Mahoma, Umar ibn Abi Rabia compuso poemas de amor que recibieron la desaprobación de los hombres más piadosos. La poesía siguió floreciendo bajo la dinastía Omeya (Umayyad, en árabe; 661-750), pero tendió a hacerse artificial y a perpetuar formas que representaban un tipo de vida que iba desapareciendo. Los poetas más importantes de este periodo fueron al-Farazdaq y Jarir, entre los que existió una larga y famosa contienda poética. El poeta del siglo X al-Mutanabbi está considerado como el último de los grandes poetas árabes. En los siglos siguientes poetas didácticos, como Abul-Alá al-Maarrí, trataron de problemas filosóficos y políticos.

La prosa árabe, al igual que la poesía, floreció desde los primeros tiempos. Las obras más antiguas que sobreviven, como el preislámico Aiyam al-Arab, son historias que conmemoran guerras tribales, también redactadas mucho después de la muerte del Profeta. Con la expansión del islam, los asuntos ligados a la vida de Mahoma y a las conquistas islámicas dominó la literatura árabe y musulmana. El historiador árabe Ibn-Ishaq escribió una biografía del Profeta. Otro comentarista árabe, al-Tabari, escribió unos Anales, historia del mundo desde su creación hasta el año 914, la más extensa del comienzo del islam. La búsqueda de normas de conducta en los terrenos religioso, personal y legal, dio origen a la literatura hadit (Tradiciones) y fiqh (Canon de la ley). Los comentarios sobre estas materias y los voluminosos diccionarios biográficos de las autoridades de quienes provenían las leyes y las costumbres, conforman la parte principal de la literatura medieval árabe.

En centros de la vida árabe como Basora, Kufa y Bagdad, así como en los territorios conquistados en Irán y España, se fundaron academias para el estudio de la filología, la teología, la ley y la filosofía. El pensamiento filosófico islámico se impulsó a través del estudio de los antiguos filósofos griegos, cuyas obras fueron traducidas por eruditos árabes, sirios y hebreos a sus respectivas lenguas. La filosofía neoplatónica también entró a formar parte del pensamiento, sobre todo a partir de los escritos de Alfarabí. Una de las obras más importantes, La ciudad ideal, versa sobre una teoría del arte del gobierno en términos neoplatónicos. En contraposición con esta obra, que idealiza el estado como una emanación del Todo-Uno (Dios) con el Profeta como su líder ideal, otras obras sobre el arte de gobernar, como Los Principios del Gobierno, de al-Mawardi, tratan de política práctica y de problemas legales del estado musulmán. Las conflictivas ideas sobre la esencia de Dios y la libre voluntad o la naturaleza eterna del Corán estimularon las discusiones filosóficas y originaron escuelas de pensamiento disidentes. En los siglos XII y XIII, el sufismo islámico, o misticismo, se expresó literariamente a través de la poesía de Ibn al-Faridand Ibn-al-Arabí y en los Escritos de los Hermanos de la Pureza. Parte de los grandes filósofos medievales escribieron en árabe y su obra se estudió en occidente e influyó enormemente en el desarrollo de la escolástica. Los más destacados fueron Averroes, Avicena y Algazel.

Junto con las obras de los sabios se desarrolló una literatura popular constituida por narraciones que los contadores de historias declamaban por los bazares del Próximo Oriente; forman una tradición oral que todavía pervive en esta parte del mundo. Los héroes de la antigüedad y el famoso califa del siglo VIII, Harun al-Rashid, se convirtieron en protagonistas de cuentos románticos e imaginativos como el Romance de Antar y el libro de Las mil y una noches. Estos romances, que surgen como entretenimiento para las masas, despreciaban el estilo y el lenguaje clásicos, por lo que fueron considerados indignos por los sabios. Más del gusto de los eruditos y nobles fueron los famosos Maqamat (Asambleas) del poeta al-Hamadani y las Maqamat del escritor al-Harirí, que se crearon tanto para instruir como para divertir. El gramático al-Zamajshari juzgó que cada línea de la obra de al-Harirí era merecedora de “estar escrita en oro”.

A la brillante vida intelectual de la edad media siguió un largo periodo de estancamiento. Durante seis siglos la actividad de los eruditos se limitó casi por completo a comentarios devotos sobre las obras de sus anteriores maestros; recopilaciones de sus estudios históricos, teológicos y legales; y antologías de libros anteriores. Aunque no carecen de valor para los historiadores y eruditos modernos, estas obras aceptan la tradición sin reservas ni análisis crítico.

Época Moderna:

Sólo hacia finales del siglo XIX, y bajo una gran influencia occidental, comenzó un renacimiento de la literatura árabe. Egipto había sido durante mucho tiempo el centro intelectual, pero otros países de lengua árabe pronto comenzaron a abrirse paso. Los temas eruditos, literarios y políticos constituyen los argumentos populares de los escritores árabes contemporáneos y aparecen textos creativos en todos los géneros. Uno de los escritores más aplaudidos en la actualidad es el novelista, autor teatral y guionista, Naguib Mahfuz, ganador del Premio Nobel en 1988; destacan entre sus novelas la Trilogía de El Cairo (1956-1957), dos de ellas adaptadas al cine por prestigiosos directores mexicanos. La novela también está representada por Zainab, obra singular de M. Hussain Heikal; la poesía por Shauqi y por A. Z. Abushady; los cuentos por Mahmud Taimur, y el ensayo literario y filosófico por Taha Hussein. Entre los modernos, Hussein es el que emplea con más frecuencia e intención las ricas cadencias del árabe clásico. Otros escritores modernos, muy occidentalizados, han empezado a invertir la tendencia tradicional hacia el lenguaje florido. La vida social de Egipto se describe viva y agudamente en El diario de un fiscal rural, de Tawfiq al-Hakim, y los problemas actuales políticos y sociorreligiosos se plantean libre y críticamente en la obra del escritor copto Salama Musa y otros más. Con su importante estudio sociológico, La liberación de la mujer, Qasim Emin abrió el camino hacia la emancipación de la mujer musulmana. Ahmad Amin ha escrito una Historia del islam ampliamente divulgada.

La erudición occidental se ha compenetrado con la intelectualidad árabe en la Universidad Americana de Beirut, centro que durante largo tiempo ha formado a los líderes intelectuales del mundo árabe. Producto de la emigración árabe a América es un destacado poeta, Kahlil Gibran, cuyas poesías místicas, como El profeta, son leídas en todo el mundo.

Literatura Arabigo-Andaluza:

La península Ibérica fue invadida por los árabes en el año 710, y en el 715 prácticamente toda la Península estaba bajo dominio islámico. La capital de al-Andalus se estableció en Córdoba. A pesar de que Abd al-Rahman I proclamó la independencia de al-Andalus, los contactos religiosos y culturales siguieron vivos, aunque sólo fuera por el precepto islámico de peregrinar a La Meca, viaje que suponía para los peregrinos un rico contacto cultural con las ciudades orientales como Bagdad o El Cairo. Así fue como se introdujo la poesía árabe en la naciente cultura arábigo-andaluza. Entre los principales eruditos y recopiladores de esta época destacan Ibn Abd Rabbini (860-940) y Abú al-Qali (901-967), al que se deben estudios sobre poesía antigua; Ibn Bassan de Santarém (?-1147) realizó la antología conocida como Dahira (Tesoro) de gran valor literario e histórico; otra antología notable es el Libro de la esfera de la literatura compilado por Said al-Magrabi de Alcalá la Real.

Con el fin de dar esplendor a su emirato independiente, Abd al-Rahman llevó a al-Andalus a los artistas más eminentes; éstos crearon escuela y pronto tuvieron magníficos seguidores autóctonos, como Yahya al-Hakam al-Bakrí (?-864) conocido como Al-Gazal, por su belleza, y que escribió poesía satírica, y Abd al-Malik (796-852), que fue el primer historiador andalusí.

Abd al-Rahman III se rodeó de poetas y eruditos para conseguir una conciencia nacional y así surgen dos escuelas poéticas características: la sevillana, más proclive a la poesía amorosa y lírica, y la cordobesa, más intelectual y filosófica. Pero el gran protector de las artes y las ciencias fue Al-Hakam, durante cuyo reinado aparecieron obras como el Libro de los huertos, una antología de poetas arábigo-andaluces. Es una época de veladas palaciegas y poetas cortesanos en las que participó Almanzor y destacó el gran poeta Ibn Hani de Elvira (?-972).

Tras la descomposición del poderío Omeya surgieron los reinos de Taifas en los que, aun debilitados desde el punto de vista político y militar, las letras arábigo-andaluzas alcanzaron un gran desarrollo. En Sevilla sobresalió al-Mutadid y en Córdoba Ibn Hazm (944-1064), autor de El collar de la paloma, un tratado amoroso que se difundió por toda Europa. En el reino de Badajoz se cultivó la investigación y la historia, y en el de Zaragoza destacó el filósofo Ibn Bagga (?-1138).

Con la llegada de los almorávides, más toscos que los refinados andalusíes, la literatura cortesana, intelectual y elitista cede ante otra más popular; a esta época pertenecen las moaxajas, composiciones líricas en algunas de las cuales se han encontrado jarchas. Este género fue cultivado con gran maestría por Ibn Quzmán (c. 1078-1160). Las grandes figuras de este periodo son Ibn Hafaga de Alcira (?-1134) e Ibn al-Zaqqah.

Los almohades constituyeron una potencia religiosa que predicaba la unidad de Alá desde la pureza del Corán. Con ellos se desarrolló una literatura filosófica de gran hondura en la que destacaron figuras como Tufayl de Guadix, autor de El viviente hijo del vigilante —que fue conocido durante la edad media como el ‘Filósofo autodidacto’—; el gran Ibn Rusd (1126-1198); al que los escolásticos llamaron Averroes; e Ibn Arabi de Murcia, la figura más representativa del sufismo arábigo-español.

Los últimos años del reino de Granada estuvieron marcados por las crisis políticas y económicas y las letras no fueron tan brillantes como en épocas anteriores, aunque muchos autores árabes o mudéjares siguieron trabajando en los reinos cristianos y su influencia ya se había dejado sentir en toda Europa.

Posted by: pascalelkhoury | October 13, 2008

Historia de un pais:El Libano.

La prehistoria de la Montaña Libanesa permanece envuelta en el misterio. El Líbano como entidad geográfica fue conocido desde muchos siglos. Pero, del pueblo Libanés que vivía en la Montaña Libanesa en la antigüedad, antes de la llegada de los Arameos, nada se sabe. Los arqueólogos encontraron muchos vestigios de las civilizaciones antiguas sobre la costa del Libano que más tarde recibirá el nombre de Fenicia.
El pueblo libanés en la edad neolítica – 6000 años antes de Cristo – fue el primer pueblo que dejó las grutas y las tiendas para construir casas individuales en piedra. El arqueólogo francés Maurice Dunand, que dirigió las excavaciones de Biblos, descubrió allí, bajo las últimas camadas superpuestas de muchas civilizaciones sucesivas, los fundamentos de varias construcciones sobre el suelo virgen. El famoso arqueólogo tuvo la sorpresa de descubrir que eran las más antiguas habitaciones, en piedra tallada, que se conocieron en la superficie del globo.
La civilización urbana (3000-2500 a.C.) coincide con la presencia de los Cananeos que los Griegos llamaron Fenicios. Ellos habitaron la costa libanesa y la región meridional de Siria, principalmente la famosa Ugarit.
La época pre-Amorita (2500-2150 a.C.) revela la existencia de una rica burguesía cananea – fenicia, principalmente en Biblos, la primera ciudad urbanizada del mundo.
El tiempo de los Amoritas (2000-1750 a.C.) dejó, como principales vestigios, sarcófagos monumentales y nuevos templos en la ciudad de Biblos. Los habitantes de Yebail (Biblos) usaban, en el inicio, la escritura jeroglífica de Egipto, después una escritura que llamamos pseudo-jeroglifica de su invención.
Cerca del año 1750 a.C. llegaron los Hiksos, de origen indoeuropeo y ocuparon Siria, el Líbano, Palestina, Mesopotamia y Egipto hasta el año 1580 a.C.
En el Siglo XVIII o XVII a.C. los Cananeos (Fenicios), en Biblos, basándose sobre sus escrituras pseudo-jeroglificas, inventaron el ALFABETO. Se trata de un alfabeto de consonantes, fácil para escribir sobre papiro y si bien nació por una necesidad de comerciar, también se conservan fragmentos de inspiración literaria y religiosa.
A partir del Siglo XIV a.C., los Fenicios de la orilla marítima del Mediterráneo oriental, inician su marcha para convertirse en dueños del mediterráneo y de ser los intermediarios entre Asia y el mundo occidental.
Entre 1200 y 1100 a.C. la ciudad de Tiro dominó en el Sur y Aradus en el Norte. Es la época de la navegación fenicia hasta Africa y España.
La hegemonía de Tiro y de Aradus se acentuó más entre 1100 y 725 a.C. sobre la región del Mediterráneo. Monopolizaron el comercio oriental y sus barcos surcaban el mar en toda su extensión. Es la época de las grandes expediciones marítimas conjuntas hechas por el rey Hiram I de Tiro.
Las ciudades fenicias (Tiro, Sidon, Aradus, Biblos, etc.) eran ciudades estado, gobernadas democráticamente por una asamblea de comerciantes y marinos y un rey o un magistrado electo que llamaban Juez. Esta Ciudad- Estado democrática es anterior a la polis griega.
En 814 a.C. la famosa Alisa o Elisar, hermana del rey Pigmalion de Tiro se dirige a occidente para fundar la ciudad Cananea de Cartago en la actual Túnez a fin de afianzar el domino cananeo – fenicio en Occidente.
En 539 a.C., el rey persa Ciro conquistó Babilonia y consiguió la hegemonía sobre todos los países vecinos, del Indus al torrente de Egipto. Siria, Líbano, Palestina, Mesopotamia y Chipre, forman la 5ta “Satrapia”. La dominación persa terminó en 332 a.C., época de la conquista de Alejandro Magno que la ciudad libanesa de Tiro marcó la epopeya de resistir su invasión más que todos los imperios que enfrentó.
En 218 a.C., en la parte occidental del Mediterráneo, el general cananeo cartaginés Aníbal Barca ocupó Italia durante 15 años. Fue esta la segunda guerra púnica (218-219 a.C.). La destrucción de Cartago en 148 a.C., por los Romanos permitió a estos extender su conquista a todas las márgenes del Mediterráneo occidental. La época romana en el Líbano (63 a.C. 330 d.C.), empieza con la conquista de Pompeyo.
Bajo este imperio nace Cristo en Palestina. En el inicio de su vida pública, Cristo realizó su primer milagro en Caná de Galilea, una pequeña ciudad del Sur del Líbano que se encuentra a unos Km. de la ciudad de Tiro y de Sidon donde Jesús operó varios milagros y tuvo muchos encuentros con la población.
Entre 53-58 de la era cristiana aconteció el tercer viaje de San Pablo que pasa por Tiro y encuentra una comunidad de cristianos.
En el año 222 de nuestra era fue fundada la Escuela de Derecho de Beirut, la ciudad denominada “Madre de las Leyes”. De ella surgieron los mas grandes juristas del imperio romano: Gayo, Ulpiano y Papiniano.
La influencia libanesa – cananea en el Imperio Romano se patentiza en tres emperadores de origen libanés: Septimo Severo, Alejandro Severo y Caracalla; este ultimo famoso por otorgar la ciudadanía romana a todos los habitantes del imperio (Año 212).
En 476, el Imperio Romano occidental cayó bajo los golpes de los Bárbaros, en tanto el del Oriente o Bizancio prosiguió una larga historia hasta el año 1453.
Un punto característico del Siglo V fue la evangelización de la Montaña Libanesa por los discípulos de San Marón dando origen a la iglesia maronita.
En 634 empiezan las victorias de los Arabes Musulmanes sobre los Bizantinos. En pocos años los árabes musulmanes conquistan toda Siria, Iraq, Palestina y el litoral del Líbano. El gobierno árabe islámico se asentó primero en Damasco (los Omeyades), luego en Bagdad (Los Abasidas) hasta el año 977 cuando comienza la era de los Fatimitas seguidos por las invasiones europeas (cruzadas), los Seljukides, los Mamelucos, los Mongoles, y finalmente los Turcos en el año 1516 que permanecieron hasta la primera guerra mundial.
La separación definitiva entre Roma y Bizancio en el año 1054 y los grandes acontecimientos políticos y militares convirtieron a la montaña del Líbano en refugio de los perseguidos especialmente por razones confesionales. A los maronitas que habitaban las montañas desde el siglo X se agregó la comunidad druza que se estableció en la región de Wadi-Ttaym, los shiitas en la región de Ybail. Fue aquella una época negra de intolerancias que azotó la región entera.
La autonomía limitada de la cual gozó la montaña libanesa durante la ocupación Turca afianzó la identidad de los habitantes de la misma, especialmente bajo el gobierno de los Príncipes Maan cuyo mejor representante es Fakhreddin II (1598-1635) y los príncipes de los “Chehab” cuyo más famoso representante es Bechir II (1790-1840).
Los intereses europeos tendientes a provocar la caída del imperio otomano se concentraron, en la montaña libanesa, en la provocación de los conflictos entre Cristianos y Druzos que desembocaron primero, en el año 1842, en la división de la montaña del Líbano en dos distritos, (Kaimakamat), uno administrado por un maronita y el otro administrado por un druzo. El año 1860 ha sido el año tristemente famoso por las masacres entre Cristianos y Druzos que obligaron a las potencias europeas a intervenir militarmente y promulgar el Protocolo de 1861 que establece el régimen de la “Mutassarrifiah”, consistiendo en el reconocimiento de la autonomía administrativa de Monte Líbano, según un “Reglamento Orgánico” elaborado por las Grandes Potencias.
Recuperada la paz social, se fundan en Beirut en el año 1866 la Universidad Anglicana Siria (actualmente Universidad Americana de Beirut) y en el año 1875 la Universidad Francesa Saint Joseph de los Padres Jesuitas.
Producida la Primera Guerra Mundial y derrotada Turquía, en el mes de abril de 1920, el Líbano entró bajo Mandato francés, en conformidad con el Congreso de San Remo. El primero de septiembre de 1920, el general Gouraud, Alto Comisario francés en el Levante, proclamó el establecimiento del “Gran Líbano” en sus fronteras conocidas actualmente. El 23 de mayo de 1926, el “Gran Líbano” se transformó en “República Libanesa”, después de haber establecido y promulgado democráticamente una constitución, adoptando el régimen parlamentario. El 27 de marzo de 1929, Charles Debbas fue nombrado primer Presidente de la República Libanesa, sucedido por Habib Pacha Al-Saad (1933), por Emile Edde (1936), y luego de alternancia provisoria den la presidencia de Alfred Naccach (1941) Ayub Tabet (1943) Pedro Trad (1943) fue elegido en el mes de agosto de 1943, Bechara El-Khoury Presidente de la República, obteniendo el Líbano en el mismo año, el día 22 de noviembre, su independencia efectiva que culminó el día 31 de diciembre de 1946 con el retiro del ultimo soldado extranjero del Líbano. Sucedieron luego en la Presidencia de la República Camille Chamoun (1952), Fouad Chehab (1958), Charles Helou (1964) Soleiman Frangie (1970). Bajo el mandato de este último estalló la guerra interna en el Líbano el año 1975.
La proclamación del Estado de Israel en 1948 provocó la primera llegada de los refugiados palestinos al Líbano. La guerra de 1967 acrecentó la expulsión de los palestinos y por ende nuevos refugiados palestinos llegaron al Líbano a la espera de su retorno a su tierra.
Las presencia armada de la Resistencia Palestina en el Líbano provocó durante el año 1969 enfrentamientos con el Ejercito Libanés que desembocaron en la firma del “Acuerdo del Cairo”.
La persistencia de Israel en perseguir a la Resistencia Palestina en territorio libanés, el desacuerdo entre los libaneses en como enfrentar esta compleja realidad de conflictos militares regionales, la intervención, en algunos casos, y la falta de intervención, en otros casos, de las grandes potencias, sumados todos ellos a viejas discusiones acerca de la identidad del Líbano, desembocó en el estallido, el día 13 de abril de 1975, de una guerra interna que duró 16 años, con cientos de miles de desplazados, de muertos y de mutilados.

Posted by: pascalelkhoury | September 28, 2008

Fenicia

Fenicia es el nombre de una antigua región de Oriente Próximo, cuna de las civilizaciones fenicia y cananea, que ocupaba la costa oriental del mar Mediterráneo, en los actuales territorios de Siria, Líbano e Israel, y poblada desde principios del III milenio a. C. Se extendía, de sur a norte, unos trescientos kilómetros, desde el Monte Carmelo hasta la desembocadura de los río Orontes y Ugarit, y de este a oeste unos cuarenta kilómetros, desde los montes del Antilíbano hasta la costa mediterránea.

La zona posee condiciones topográficas muy abruptas, con numerosos pequeños valles. El suelo montañoso y poco apto para la agricultura, orientó a sus habitantes hacia actividades marítimas, más aún teniendo en cuenta que, al quedar dividido en pequeñas ciudades-estado separadas por espolones rocosos, para comunicarse, era más adecuada la navegación de cabotaje que la terrestre, entre ciudades que se escalonaban desde Acre y Tiro, por Sidón y Biblos, hasta Arados y Ugarit. Existía un estrecho paso terrestre entre el mar y el desierto de Siria, que enlazaba con Egipto al sur, a través de Palestina y del Sinaí, y al norte, a través del Éufrates, con Mesopotamia y Asia Menor; esta zona estaba destinado a ser una rica encrucijada comercial, codiciada por los grandes imperios vecinos.

Posted by: pascalelkhoury | April 5, 2009

http://www.geocities.com/orgullolibanes/

Posted by: pascalelkhoury | October 13, 2008

Historia de un pais:El Libano.2

La guerra interna que se inició como un enfrentamiento entre libaneses y palestinos, se transformó luego en un enfrentamiento entre libaneses y libaneses para terminar a lo largo de aquellos años en un enfrentamiento sin sentido ni justificativo racional en el que todas las fracciones libanesas armadas de todas las confesiones y de los grupos políticos se enfrentaron, en forma alternada, entre ellos mismos e inclusive entre los seguidores del mismo grupo, hasta llegar, finalmente en el año 1989 al encuentro de Taef en Arabia Saudita donde se elaboró una nueva constitución libanesa que permitió poner fin a las hostilidades.
Sin embargo, el tema central y estratégico regional de aquellos años no fue la guerra interna, ya que Israel, aprovechando dicha guerra para cuyo estallido había colocado la piedra basal con la expulsión de los palestinos y la persecución de la Resistencia Palestina en territorio libanés, invadió el Sur del Líbano en el año 1978 y luego amplió su invasión en el año 1982 al entrar el ejército israelí en la ciudad capital, Beirut, y provocar la destrucción de la ciudad y la matanza de miles de personas, siendo la matanza de Sabra y Chatila un ejemplo candente del horror que vivió el Líbano a partir de esta invasión.
La ocupación israelí se concentró en el Sur del territorio libanés a lo largo de 22 años, durante los cuales desvió el agua de sus ríos, robó sus tierras y expulsó a sus habitantes hacia otros lugares tanto en el Líbano como en otros países. El 25 de mayo de 2000 la fuerza de ocupación se vio finalmente obligada a retirarse del territorio libanés como consecuencia de la lucha persistente de la Resistencia Libanesa formada por varios grupos de las distintas confesiones y orientaciones políticas. Sin embargo, el retiro no fue total, ya que Israel sigue manteniendo bajo su ocupación las Chacras de Chebaa, un punto estratégico para el control de la región cercano al Monte Hermón donde abunda el agua.
El mensaje del Líbano
Un hito en la historia moderna del Líbano lo constituye la visita del Papa Juan Pablo II al Líbano el 10 de Mayo 1997. Durante esa visita el Papa festejó su cumpleaños y pidió a las multitudes de todos los credos que le cantaran el feliz cumpleaños en árabe. Ante esta multitud el Papa pronunció su famosa frase al describir al Líbano como un “mensaje” hacia el mundo. Un mensaje de convivencia, de paz, de pluralismo religioso basado en el respeto mutuo, la igualdad y la libertad. Un mensaje de cultura milenaria que, compartida con sus vecinos, constituye la cuna de la civilización universal. El alfabeto de Biblos, la urbanización del mediterráneo a través de la fundación de decenas de ciudades muchas de las cuales son hoy en día perlas del mediterráneo, la barca, la filosofía de Tales, Zenón de Sidon fundador del Estoicismo, Pitagoras que nació y estudió en Sidon, el tratamiento del átomo por parte de Makos de Sidon, Europa la hija del rey de Tiro que fue secuestrada por Zeuz y cuyo nombre se hizo continente, Kadmus el hermano de Europa que se convirtió en maestro de los griegos al enseñarles el alfabeto, no son más que destellos de aquella cuna y aquel mensaje en un país que hoy vuelve a dar un ejemplo de extraordinaria reconstrucción.

Posted by: pascalelkhoury | September 28, 2008

Cartago

Cartago fue una importante ciudad de la Antigüedad, fundada por los fenicios procedentes de Tiro en un enclave costero del norte de África, cerca de la actual ciudad de Túnez.Su fundación tuvo lugar aproximadamente en el siglo XIII a. C.

Tras la decadencia de Tiro, Cartago desarrolló un gran Estado, de carácter republicano con ciertas características monárquicas o de tiranía, que evolucionó a un sistema plenamente republicano. En sus inicios, el territorio cartaginés comprendía sólo la ciudad y una pequeña área de unos 50 km². En el siglo VI a. C. los cartaginenses fueron ocupando un territorio entre 30.000 y 50.000 km², que constituyó la base del Estado Cartaginés. Partiendo de esta área, que se suele denominar metropolitana, se expandieron para crear entre los siglos V y III a. C. un imperio mercantil marítimo, aprovechando las factorías y ciudades existentes fundadas por los fenicios, o estableciendo otras nuevas, en Hispania, Sicilia, Cerdeña, Ibiza y en el norte de África, consolidando además su poder sobre Numidia y Mauritania. En su apogeo fue la primera potencia económica y militar en el Mediterráneo occidental. La República Cartaginesa se enfrentó a la República Romana por la hegemonía, siendo derrotada en el 146 a. C., lo que comportó la desaparición del Estado cartaginés y la destrucción de la ciudad de Cartago.

En el 29 a. C. Octavio fundó en el mismo lugar la colonia romana Julia Cartago, que se convirtió en la capital de la provincia romana de África, una de las zonas productoras de cereales más importantes del imperio. Su puerto fue vital para la exportación de trigo africano hacia Roma. La ciudad llegó a ser la segunda en importancia del Imperio con 400.000 habitantes. En el año 425, los vándalos conquistaron Cartago durante el reinado del rey Genserico y la convirtieron en la capital de su nuevo reino. La ciudad fue reconquistada por el general bizantino Belisario en el año 534, permaneciendo bajo influencia bizantina hasta el 705, cuando un ataque musulmán la devastó nuevamente, reduciéndola a cenizas y masacrando a todos sus habitantes.

Posted by: pascalelkhoury | September 28, 2008

Sociedad Fenicia.

Constituyeron monarquías hereditarias en las que el rey solía desempeñar también funciones sacerdotales. Si bien se trataba un soberano absoluto con base teocrática, se apoyaba en un consejo de ancianos y contaba con un cuerpo de funcionarios. Entre ellos destacaba el sufete, un magistrado temporal cuyas funciones exactas resulta difícil precisar, pero que tendría una gran importancia en las futuras colonias occidentales. Unos de los cometidos principales de estos reyes, además del sacerdotal, era mantener el equilibrio entre dos sectores sociales cuyos intereses podían llegar a oponerse: el representado por la oligarquía comercial, que cada vez adquirió un mayor poder, y el de la nobleza tradicional de base agrícola. Y es que la gran expansión y la riqueza de la sociedad fenicia se debieron en gran medida a su activo comercio, pero no hay que olvidar que sentaba sus bases en la tierra. En la agricultura intensiva y en el cuidado de sus rebaños, así como en la tala de árboles.

Era una dinámica sociedad de hombres libres que constituían familias patriarcales y monógamas en las que las mujeres desempeñaban un destacado papel. Era una sociedad que en lugar de equipar grandes ejércitos, confiaba más en la estratégica ubicación de sus ciudades, de difícil acceso y protegidas por sólidas murallas, suministradas por el creciente poderío naval que poseían en caso de asedio. Estas gentes solían organizarse en grupos profesionales que habitaban en un mismo barrio. Por él discurrían estrechas callejuelas que conducían a bulliciosas plazas, delimitadas por casas de varios pisos con un patio central.

Los fenicios solían llevar barba y largos y ensortijados cabellos. Iban tocados con un bonete y ataviados con multicolores vestidos. Sus mujeres gustaban adornarse con joyas y abalorios. Pero junto a ellos las ciudades contaban con un importante número de esclavos. Su condición parece haber sido algo mejor que en otros lugares. Tenían la capacidad legal de contraer matrimonio y de poseer bienes muebles que podrían otorgarles la libertad, pero debían adorar a las mismas divinidades que sus dueños.

Cedro del Libano. Simbolo de esta zona del mundo.

Cedro del Líbano. Símbolo de esta zona del mundo.

Posted by: pascalelkhoury | September 28, 2008

Colonias y factorías

Durante sus largos viajes debían abastecerse en distintos puntos de su recorrido. Con el tiempo, esos sitios fueron transformándose en establecimientos permanentes, llamados colonias. Los fenicios no conquistaron territorios, como otros pueblos invasores de la antigüedad, sino que fundaban establecimientos en sitios propicios de las costas para abastecerse y como almacenaje. Los marinos comerciantes de la ciudad de Sidón crearon asentamientos-almacenes amurallados, llamados factorías. Existieron numerosos establecimientos de este tipo en las costas del mar Mediterráneo, la costa atlántica y la costa occidental del África.

1-) Las concesiones. Éstas se establecían en sectores que les eran asignados dentro de las ciudades, luego de llegar a importantes acuerdos con los monarcas de cada una de ellas. En algunas ciudades llegaron a poseer barrios enteros que se constituían en enormes mercados que aparecían a la vista como barrios de Tiro, Biblos o Sidón.

2-) Las colonias eran siempre localizadas en lugares estratégicos de grandes posibilidades comerciales. Una de las primeras construcciones que realizaban era la de los templos.

También se establecieron en las proximidades de algunas ciudades, donde obtenían concesiones, como en la ciudad egipcia de Menfis. Los fenicios preferían establecer sus colonias y factorías en lugares donde el poder socio-político local fuera débil, para que a la hora de capturar esclavos, no hubiera una contestación muy contundente por parte de los nativos. Algunas de estas colonias fueron el origen de importantes ciudades en lugares como Rodas, Creta, Cádiz (en la actual España), Malta y Cartago (en la costa de Túnez, al norte de África), esta última se convirtió posteriormente en un importante enclave que llegó a mantener durante mucho tiempo la hegemonía del mar Mediterráneo.

Las factorías fenicias, que consistían en algunos almacenes y casas cerca de algún fondeadero fácil, se esparcían prácticamente por toda la costa mediterránea y sus islas, desde ellos establecían contactos periódicos con las naves de Fenicia y permanentes lazos comerciales con los nativos: desde Gádir, más allá del estrecho de Gibraltar que era la puerta del océano Atlántico, hasta las costas de Asia, y el mar Negro. Los viajes fenicios establecieron nexos perdurables entre el Mediterráneo oriental y el occidental, no solo comerciales, también culturales.

Si bien la geografía de la región era accidentada, los fenicios aprovecharon al máximo las posibilidades del suelo para la explotación agrícola y cultivaron hasta en las laderas de las montañas. Sus bosques del Líbano les permitían la explotación maderera. También elaboraron artesanía, como sus cerámicas —muy difundidas y utilizadas—, objetos de vidrio coloreado, y tejidos de lana teñidos con púrpura de Tiro, o murex, un colorante indeleble que sólo ellos sabían producir y que extraían de un molusco y que terminó dando nombre a como los mismos fenicios se llamaban entre ellos: “kinanu”. La forma de elaborar este tinte era extrayendo la glándula hipobranquial del molusco y dejándola secar al Sol en una cacerola con algo de agua de mar, dependiendo de su concentración y descomposición se podían obtener distintos colores. Este proceso generaba olores nauseabundos y los griegos decían que podían distinguir una ciudad fenicia a kilómetros de distancia. Desarrollaron una industria de artículos de lujo muy solicitados en la época y de gran valor comercial, como joyas, perfumes y cosméticos. Una de estas joyas eran los carabos o escarabajos mágicos egipcios, que los fenicios decoraban a su gusto, introduciendo jeroglíficos sin sentido alguno, sólo decorativos.

A pesar de que la fama de los Fenicios proviene fundamentalmente de sus actividades comerciales y colonizadoras a través de sus viajes marítimos, también se destacaron en estas actividades por tierra, mediante el tráfico de caravanas de camellos. Estas extensas filas de animales cargados de preciosas mercancías se dirigían desde las ciudades fenicias hacia oriente, por las rutas de Armenia y hacia el África atravesando el desierto del Sáhara desde la colonia de Cartago.

Con el paso del tiempo comenzaron a colonizar diversos territorios mediante la fundación de colonias permanentes y factorías estratégicamente localizadas. A partir del emplazamiento de estos establecimientos, se intensificó y se organizó la práctica del tráfico de esclavos, lo que les proporcionaba enormes beneficios.

Posted by: pascalelkhoury | September 28, 2008

Cultura y Alfabeto Fenicio.

El pueblo fenicio contribuyó a crear un importante vínculo entre las civilizaciones mediterráneas y más aún entre las formas artísticas del mundo antiguo, por imitación, fusión y difusión de ellas, aunque no se le considere como original creador de una gran cultura propia.

La cultura fenicia fue muy importante en su época pero, desgraciadamente, han quedado pocas huellas de su historia. Conocemos de su existencia, sobre todo, a través de los textos de otros pueblos que entraron en contacto con ellos, en particular los asirios, babilonios y, más tarde, los griegos, pero que con frecuencia han sido voluntariamente manipuladas debido a que estos pueblos habían sido rivales y enemigos de los fenicios. Se estudia principalmente en las ruinas de las ciudades que fueron colonias de Sidón o Tiro, como las de Cerdeña y Andalucía y, sobre todo, en las establecidas en la isla de Chipre.

Los fenicios son los inventores del alfabeto. Comenzaron a utilizar símbolos para identificar animales y objetos para colocar las letras. El alfabeto fenicio está basado inicialmente en ideogramas, a los que se dio un valor fonético. El proceso de creación sucedió en Biblos (Byblos), de donde vienen las palabras libro y biblioteca. El alfabeto fenicio fue adoptado por los griegos para crear su alfabeto, y los hebreos lo copiaron para la elaboración del suyo propio, y éste, a su vez, lo utilizaron los romanos para crear el suyo, escribiendo las letras giradas 90º debido a las divergencias en su modo de escribir; ésta es la base del actual alfabeto latino.

En cuanto a las otras lenguas semíticas, desarrollaron igualmente alfabetos basados en el fenicio, como el alfabeto hebreo, el árabe o el siríaco, entre otros. El alfabeto fenicio también fue adaptado por los íberos.

Los fenicios utilizaban un alfabeto fonético, que los griegos adaptaron a su propia lengua y, con el tiempo, sirvió de modelo para los posteriores alfabetos occidentales. Este alfabeto constaba de 22 signos para las consonantes, y no tenía vocales, pero fue muy importante pues era sencillo y práctico, a diferencia de otros alfabetos coetáneos que sólo dominaban los escribas y altos funcionarios, tras un arduo aprendizaje. Apenas quedan restos de escritura fenicia sobre papiro debido al clima presente en la zona y si que se conservan sobre materiales más resistentes como la piedra o la arcilla. Los griegos adoptaron las letras fenicias y agregaron algunos símbolos propios que hacían las veces de vocales.

Posted by: pascalelkhoury | September 28, 2008

Cordillera del Líbano

cordillera del suroeste de Asia. Se extiende a lo largo de la costa mediterránea desde el sur del Líbano hasta adentrarse en Siria. El Qurnat as Sawdā’ es el pico más alto de la cordillera, con una altitud de 3.083 m sobre el nivel del mar. En la antigüedad, las escarpadas laderas estaban cubiertas de cedros del Líbano. Una serie de manantiales subterráneos, en las laderas más bajas de la cordillera, permiten el cultivo de manzanos, perales y melocotoneros, considerados como valiosos frutales en el árido Oriente Próximo. En el siglo VII estas montañas sirvieron de refugio a comunidades religiosas, entre ellas la de los maronitas que aún permanece. En la actualidad son el grupo cristiano más numeroso del Líbano.

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